jueves, 14 de enero de 2016

Lita Mora - Siete granos de granada























           Este es el recorrido siguiendo el ciclo de Ceres y Proserpina según Ovidio.

Ovidio en el libro V de su “Metamorfosis” 
Ceres:
Ceres la primera removió los terrones con el curvo arado, la primera ofreció granos y suaves alimentos a las tierras, la primera promulgó leyes. Todas las cosas son don de Ceres. A ella voy yo a cantar; ¡ojalá por lo menos pudiera cantar versos dignos de la diosa! Ciertamente la diosa es digna de un poema.”
(…)
Rapto de Proserpina:
“…Proserpina juega en aquel bosque coge violetas y lirios blancos, y mientras que con entusiasmo de niña llena los cestos y su regazo, y se afana por superar a sus compañeras, casi al mismo tiempo fuñe vista y amada y raptada por Dite: hasta el punto se apresura el amor. La diosa, aterrada llama con plañidera boca a su madrea su madre…”
(…)
Cíane
“…Cíane la más famosa ninfa de Sicilia…reconoció a la diosa.”¡No iréis muy lejos!”, dice “¡no puedes ser yerno de Ceres contra su voluntad!” debió ser pedida no raptada (…). El Saturnio no contuvo más su cólera, e instigando a sus terribles caballos y lanzándolo con su poderoso brazo, sumergió el cetro real en las profundidades del abismo. La tierra golpeada abrió un paso hacia el Tártaro y acogió en medio de su cráter el carro que bajaba (…)
Cíane, por su parte, lamentando el rapto de la diosa, y los violados derecho de su fuente, lleva en su menta callada una inconsolable herida y se consume toda entera en lágrimas y se derrite en aquellas aguas de las que hasta hace poco era importante divinidad (…)”
Aretusa
Entonces la Alféyade saca su cabeza de las aguas eleas y retiró de sus frente y en dirección a sus orejas retiró sus chorreantes cabellos y dice: ¡Oh madre de la doncella buscada por todo el mundo y también de las cosechas pon término a tus enormes fatigas! (…)
Pues bien mientras me deslizo bajo tierra por el abismo estigio fue vista allí por mis ojos tu Proserpina ella ciertamente triste y no desprovista todavía de miedo en su rostro, pero en todo caso reina, la más importante del mundo sin luz, pero en todo caso consorte del soberano infernal”.
(…)
Historia de Aretusa
Alfeo persigue a Aretusa esta huye pero él la alcanza entonces la náyade pide ayuda a Diana 
Un sudor frio  se adueña de mis angustiados miembros y de todo mi cuerpo caen unas gotas azuladas, y el lugar por donde nuevo mi pie chorrea y de mis cabellos cae rocío, y más rápidamente de lo que ahora te cuento el suceso, me trasformo en líquido…”
Ceres y Júpiter
Ceres pide a Júpiter que interceda por Proserpina y Júpiter accede con una condición.
(… )
“volverá Proserpina al cielo, aunque con una condición determinada, si no ha tocado allí con su boca alimento alguno, pues así ha sido dispuesto por la ley de las Parcas”
(…)
No lo permiten los  hados así puesto que la doncella había roto el ayuno y mientras vagabundeaba sin malicia en los cultivados huertos, había cogido de un curvado árbol una granada y arrancado de la amarillenta corteza siete granos…
Sirenas
(…) de donde os vienen la pluma y las patas de ave puesto que tenéis rostro de doncella? ¿Acaso porque cuando recogía flores Proserpina, formabais parte de su séquito, doctas sirenas? Después de haberla buscado en vano por todo el mundo, inmediatamente para que la llanura marina conociese vuestra preocupación deseasteis posaros sobre las olas con los remos de vuestra salas y tuvisteis  a los dioses propicios y visteis empezar a dorarse con plumas vuestros miembros; sin embargo, para que aquella melodía nacida para ablandar los oídos tan gran don de vuestra boca no perdiera la utilidad de la palabra permanecieron el rostro de doncella y la voz humana.”
Proserpina
(…)
“Júpiter mediador entre su hermano y su entristecida hermana, dividió por igual el año que gira: ahora la diosa, divinidad común de dos reinos diferentes está tantos meses con su madre, tantos meses con su esposo”









domingo, 22 de noviembre de 2015

Presentación del libro HELOÏSE PERFUNDET OMNIA LUCE (ELOISA LO IMPREGNA TODO DE LUZ)




                        Carmen Oliart y Milagros Rivera durante la presentación del libro.





«...Dudo que alguien pueda leer o escuchar tu historia sin que las lágrimas afloren a sus ojos. Ella ha renovado mis dolores, y la exactitud de cada uno de los detalles que aportas les devuelve toda su violencia pasada. Mi sufrimiento ha crecido al ver tus pruebas ir en aumento. Henos aquí a todas, reducidas a desesperar de tu vida misma y a aguardar, con el corazón tembloroso y el pecho sobresaltado la noticia de tu asesinato...»

Así, surge el primer argumento al cual Eloísa recurre para convencer a Abelardo de la imperiosa necesidad de sus palabras: Ya que él la ha dejado caer en la pesadumbre; y dado que Eloísa y las mujeres del Paraclet son las únicas que le restan, fieles al extremo de disponerse a sobrellevar la injuria y la desolación que el mundo ha descargado sobre sus espaldas: se conjura la palabra, como alianza urgente que Abelardo puede y debe: corresponder.

La frecuencia, será el contorno temporal de la petición de Eloísa. A través de la carta, se insistirá en esta asiduidad casi ritual con que las palabras del amado debieran advenir. Palabras ocasionales, eventuales no conseguirían compensar los débitos del amor. De este modo, una vez consagradas las palabras, des-cubren la presencia tanto de quien subscribe como de quien es objeto de su dedicatoria; más allá del fondo del discurso y de sus consecuencias, se invoca la palabra como demostración de no haber sido expurgada, abandonada a los pliegues del olvido.

Séneca es la primera autoridad pagana citada en las cartas. El gran filósofo estoico, llega a través de sus palabras a confirmar el tercer argumento de Eloísa: El placer de encontrarse, el delirio de fundirse podrían aún acontecer a pesar de la lejanía.

El lenguaje forjado en cartas, concede la oportunidad de contemplarse, tentarse, retornar el uno al otro. «Es como si tuviera palabras a guisa de dedos, o dedos en la punta de mis palabras».

La distancia puede ser derogada por el lenguaje. Las palabras podrían incluso traspasar espacios recelosamente clausurados, burlando la sentencia eterna de la separación. las cartas despliegan una imagen viviente, precisamente porque son una manifestación tempestiva del ser que se dice en ellas.

«...Mi bienamado, el azar acaba de hacer pasar entre mis manos la carta de consuelo que escribiste a un amigo. Reconocí enseguida por la letra que era tuya. Me lancé sobre ella y la devoré con todo el ardor de mi ternura: puesto que he perdido la presencia corporal de aquel que la había escrito, al menos las palabras reanimarían un poco su imagen en mí...» (Eloisa)

Heloïse perfundet omnia luce, "Eloisa lo impregna todo de luz", escribe Milagros Rivera, es el nuevo lema  que el tapiz propone a la Universidad de Barcelona, siendo el actual Libertas perfundet omnia luce. El nuevo lema recuerda que en el alba de la universidad, Eloisa tuvo la genialidad de soltar un nudo de la luz en la historia del amor y en la historia del conocimiento. Lo hizo amando a Abelardo por su sabor y por su saber, es decir, por su sabor como hombre y porque sabía filosofía.


... «Y no temo a los cantos mortales de las sirenas. ¡Ante la tempestad no temblaré! Los vientos podrán soplar sin que yo me agite. Yo estoy hecho sobre roca firme..." (Pedro Abelardo)








martes, 10 de noviembre de 2015

TOLSTOI, LA INFIDELIDAD



Tolstoi, Carlos García-Alix

Cárcel de amor
Cenizas de amor, Juan Antonio Mañas

La sonata a Kreutzer, Almudena Armenta

La felicidad conyugal, Almudena Armenta


Desazón. Añoranza,.
 Sonata de hielo. Tres corazones, Mariana Laín


El roce furtivo.
 La carta. La duda, Mariana Laín


La zona ilegal, Iker Serrano


Máscaras en la oscuridad. El tesoro oculto, Iker Serrano


Narvskaya. San Petesburgo, Andrea Santolaya


Noche en la estación, Damián Flores


Joven con abedules, Mariana Laín


Amor en la nieve, Mariana Laín


Tolstoi, Carlos García-Alix

                                                       
                                                           Anna K., Cristina Ruiz Guiñazu


La herida. Horizon, Cristina Ruiz Guiñazu


Pat Andrea 



L´ínfidéle, Pat Andrea


Atormentada, Brigitte Szenczi

Ida sin vuelta. Brigitte Szenczi







"Lev Nikolaevich TOLSTOI. Obras Completas" 1ªedición..Tomo 2
El LISSITZKY
Moscú 1928

RETRATO  DE ANA KARENINA

Imagino que suena una música de Stravinsky, quizá Pájaro de fuego.
Imagino que suena una música de Stravinsky, quizá Pájaro de fuego, mientras fumo lentamente un oloroso Lusitania de Partagás.
 Imagino que suena una música de Stravinsky, quizá Pájaro de fuego, mientras fumo lentamente un oloroso Lusitania de Partagás, una tarde luminosa de una ciudad sin nombre.
Imagino  ese escenario de música y humo azul como el ideal para la lectura de Ana Karenina, una novela que escribió el conde Tolstoi pensando en una hija del poeta Pushkin.
Imagino ese escenario para la lectura de una novela que hoy celebramos junto a un grupo selecto de artistas inspirados.
 La música  de Stravinsky y el humo azul del Lusitania de Partagás, son los imaginarios acompañantes de un personaje de novela que puede ser evocado hoy como un ícono de la infidelidad.
Imagino un retrato de Ana Karenina como un icono ortodoxo ahumado por los cirios. La recuerdo por una mota de oro en la pupila, como el retrato de  Teodora que imaginó Lawrence Durell en un poema.
Lo imagino como Durell. Inmerso en esos inestables deseos que conturban la carne. Una mota de oro en la pupila de un ojo.
Imagino el ojo del retrato con su mota de oro en la pupila. El acechante ojo que me persigue cuando suena una música de Stravinsky y el humo azul del Lusitania envuelve el rostro ortodoxo  de  Teodora.  El rostro ortodoxo del icono de Karenina. Frente a frente.
Pero a la música la sigue el silencio. Y después el ruido sordo de un tren agazapado en la noche. Y un cuerpo pálido de mujer arrollado por una máquina ciega que no conoce el perdón.

MARCOS-RICARDO  BARNATÁN